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La danza es una forma de comunicación artística y de expresión de emociones, sentimientos, pensamientos, imágenes y estados de ánimo del ser humano. También es un medio para entretenerse, divertirse y disfrutar con movimientos rítmicos del cuerpo.

Por estas razones es una actividad sumamente beneficiosa en la formación del niño al satisfacer su necesidad de expresión y creación, a través del conocimiento de su propio cuerpo, ayudándolo a descubrir las múltiples capacidades de movimiento que éste posee, de acuerdo a su estado evolutivo y a su nivel de rendimiento, canalizando de esta manera su potencial creativo y energético.


Hablar de danza en preescolar es hablar del valor educativo que ofrece esta área más allá de sus valores estéticos y culturales como arte escénico o disciplina artística.

Tal como dijo Jacqueline Robinson: “El objeto de la enseñanza de la danza en los niños es hacer mejores a los seres humanos”.

Y según la pedagoga noruega Myriam Skjorten, "el desarrollo personal y el crecimiento del niño exigen que se le de la oportunidad de ejercitar globalmente sus funciones físicas (sensoriales, motrices, perceptivas), afectivas, sociales e intelectuales. De todas las actividades creativas, la danza es peculiar porque atañe a la persona en su totalidad. A través de la danza se puede despertar, liberar, abstraer y dar forma a los sentimientos, a las experiencias, al pensamiento. La danza une lo que es de interés común y lo que es de interés individual"…

Es muy importante tomar conciencia de que no hay que presionar al niño(a) en el aprendizaje.

En el mundo actual parece que tenemos mucha prisa para todo y esta cuestión tampoco es una excepción.
Debemos dejar que los niños “pierdan el tiempo” sin presionarles con que aprendan con más o menos velocidad, ya que en edad de preescolar cada uno debe aprender a escucharse a sí mismo, a los demás y a ser escuchado por los demás. Ya que lo que se busca en la danza es que el alumno encuentre en ella un lugar acogedor, donde crecer,aprender y desarrollarse plenamente con la ayuda del/a maestro/a y compañeros.

Tal como dijo Oscar Vahos… “el arte en la educación humana es un derecho inalienable que todos los sistemas educativos deben poner a la mano de los niños y niñas… Todos los beneficios culturales, sicofísicos, socioafectivos y cognitivos derivados de la danza y sus elementos básicos colaterales: musicalidad, teatralidad, plasticidad y poeticidad, nos indican que su exclusión en una propuesta o proyecto educativo que quiera ser realmente integral, negaría al niño y futuro adulto, el espacio para una expresión corporal estética…, para la sociabilización y el logro de un adulto con el humanismo y la armonía sicosomática que requiere el hombre de nuestro tiempo y del futuro…, con una actitud mental de respeto y amor por su vida, hacia su cuerpo y con la vida y el cuerpo de los demás, un individuo abierto y reconciliado por medio del arte con la vida, con su planeta y el universo…, una mente sin mezquindades"…


Si bien es cierto que los niños y niñas en edad preescolar necesitan que se promueva en ellos(as) la confianza en sí mismos, la seguridad, el respeto en sus relaciones con los demás y el desarrollo de sus potencialidades cognitivas y comunicativas, no puede ser de menor importancia desarrollar la sensibilidad y creatividad para expresarse a través de los lenguajes artísticos, entre ellos la danza y apreciar las diversas manifestaciones del arte, así como el desarrollo de las capacidades y disposiciones para el aprendizaje permanente.

Aun cuando la danza sea considerada una mera actividad artística no debemos infravalorar su carga educativa.

Según Vahos, la actividad lúdica infantil es la base de la gran estructura cultural hereditaria que los niños en cada generación reciben para su formación como seres sociales, para el desarrollo de su inteligencia.